Del productor a la entrega: las etapas clave del control de calidad de frutas y hortalizas

Para el importador, como para su cliente, la calidad no es un argumento comercial: es una disciplina diaria que empieza mucho antes del embarque de la mercancía.
1. Seleccionar y auditar a los productores
Todo empieza con la elección de los proveedores. Se comprueban sus prácticas agrícolas, sanitarias y sociales, así como sus certificaciones. Los referenciales reconocidos, como GlobalG.A.P., permiten apoyarse en un marco común y en auditorías periódicas.
2. Controlar en la cosecha y el envasado
Antes del envío, se comprueban varios criterios lote por lote:
- el calibre y el color;
- la firmeza y el punto de madurez;
- el contenido en azúcar (Brix) en algunas frutas;
- la ausencia de defectos: golpes, manchas, podredumbre.
3. Analizar los residuos
Los productos destinados a la Unión Europea deben respetar los límites máximos de residuos vigentes. Los análisis de laboratorio permiten comprobarlo antes o durante el envío.
4. Garantizar la trazabilidad
Cada lote debe poder localizarse: parcela de origen, fecha de cosecha, estación de envasado, número de lote. En caso de problema, esta información permite actuar rápido y señalar con precisión la mercancía afectada.
5. Verificar en la recepción
A la llegada, un control de la temperatura, del aspecto de los productos y de la conformidad de los documentos cierra la cadena. Las posibles desviaciones se documentan (fotos, registros) para facilitar la tramitación de una reclamación.
Conclusiones
Un buen control de calidad se basa en criterios definidos de antemano, controles repetidos en cada etapa y una trazabilidad completa.